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e golpe entró Luis Juez. Los senadores intentaban el miércoles llegar a algún acuerdo en la reunión de Labor Parlamentaria. El clima ya era tenso pero el tono calmo. El senador cordobés dijo: "El Congreso tiene que funcionar porque para eso nos pagan. Si el tema son las comisiones mezclemos y demos de vuelta". Hubo un silencio. Miguel Angel Pichetto aprovechó y dijo: "Luis, qué conciliador estás". "No Pichetto, te equivocás. De paso, avisale a tu jefe que lo voy a denunciar como jefe de una asociación ilícita", contestó Juez. Hablaba del ex presidente Néstor Kirchner: lo acusa de armarle una operación con la SIDE por una denuncia sobre supuestas cuentas millonarias en bancos de Bahamas y las Islas Caimán.
La discusión del miércoles entre los senadores fue estéril pero siguió un rato más.
Incluso hubo un pedido para que el cordobés modificara su típica manera de hablar. "Acá en el Senado no podés hacer tu show", le habrían dicho en broma. Pero el reclamo siguió y en serio.
"Estos tipos están locos. Yo soy así. Ellos se creen próceres que desayunan con bronce líquido y, hay algunos que son lo peor de la política", dijo después.El nuevo fracaso de la sesión en el Senado enojó más a Juez.Un rato después y ya en su despacho del tercer piso, ratificaba una sensación que tiene desde que llegó al Senado: "Esto es una hoguera de vanidades. Siento una desilusión total.
No nos pagan para esta rosca inútil. Igual no voy a bajar los brazos", dijo en la intimidad de su despacho. Tenía hambre porque no había almorzado.
Tomó un té con galletitas "Amor" y revisó unos papeles antes de una reunión en la que estaba interesado.Juez se dedicó el último mes a averiguar cómo se armó lo que considera una operación de la SIDE montada por orden de Kirchner: una jubilada porteña (Ramona Sánchez) recibió un mail y un panfleto sobre presuntas cuentas de Juez en Caimán y Bahamas por US$ 5 millones.
La denunciante acercó el mail a la jueza federal María Servini de Cubría y el expediente quedó por sorteo en manos del juez Claudio Bonadío, quien investigará si el senador por el Frente Cívico-Córdoba tiene esas cuentas en paraísos fiscales.
"Ese sorteo fue con una sola bolilla", dijo en privado cuando se enteró de que Bonadío tiene la causa. Juez está furioso con Kirchner: cree que es el autor intelectual de la denuncia. "Me quiere eliminar pero no le tengo miedo", dijo.
Los que conocen bien aseguran que hace 30 noches que casi no duerme. Inició una investigación personal. Recopiló datos. Varios, hasta dónde se imprimieron los panfletos. Se reunió con varias fuentes, también con ex altos funcionarios de la SIDE. "Hay que pegar a veces un chirlo para que empiecen a hablar.
Y después otro para que se callen de todo lo que tienen para contar", comentó al referirse a lo rápido que logró conseguir datos, incluso en la SIDE.
El miércoles a la tarde tuvo una de esas reuniones. Tenía además sobre su escritorio la denuncia que él había hecho esa mañana ante el GAFI (Grupo de Acción Financiera Internacional), que es el organismo encargado de la lucha contra operaciones de lavado de dinero en el mundo.
Juez denunció ante las autoridades argentinas de la Unidad de Información Financiera y ante el titular del GAFI, con sede en París. Pide que se investigue en el país y el exterior la acusación que indica que él y su hermano Daniel serían apoderados de una sociedad denominada "Lantral INC" que operaría cuentas millonarias en el exterior por US$ 5.090.381, que estarían depositados en tres cuentas de bancos de Bahamas e Islas Caimán.
"Kirchner cree que puede mancharme. Hagan lo que hagan no van a poder impedir que sea gobernador de Córdoba en 2011. Me chorearon una elección, no dos", aseguró Juez.El senador definió su estrategia para que se confirme algo que -jura por la salud de su hija, quien tiene parálisis cerebral- todo es falso.
"No tengo ninguna cuenta en el exterior. Esta es una vieja opereta sugerida por De la Sota en 2007 que no usaron y que Kirchner mandó a reactivar hace un mes", dijo el senador. Juez es un personaje en el Senado que muchos ya miran de reojo.
No responde al estilo clásico de la Cámara y tiene alto protagonismo en los medios. Es, además, férreo opositor, pero no responde a ningún candidato para 2011, ni de la UCR ni del PJ opositor.
"No les gusta como soy y ni que diga que a la gente no hay que mentirle: acá no hay ni oposición unida ni 37 votos fijos para nada", suele decir.Llega de su provincia los lunes y se va los jueves.
Se queja porque dice que lo senadores cierran acuerdos los viernes, cuando muchos no están. Además, considera que hay reglas en el Senado que él no entiende.
"Acá todos me hablan de los códigos de los senadores y yo el único código que vine a respetar es el penal", dijo en una reunión con un hombre que lo ayudó en la presentación ante el GAFI.El ex intendente de Córdoba siente hasta una incomodidad física en el Senado.
No sabe que hacer: sus allegados dicen que llega temprano a su despacho y se va tarde. Pero se va inconforme porque el Congreso está paralizado ante -dice- distintas maniobras de la oposición y del oficialismo que se consuman semana a semana.
El senador decidió que todos los miércoles, haga lo que haga el resto de la oposición, se sentará en su banca. "Así los obligo a todos", asegura.
Es una estrategia parecida a la de la diputada Elisa Carrió.Carrió y Juez tiene buena relación política pero hace tiempo que no se hablan.
El senador cuestiona esa vocación de "predecir el futuro" que tienen Lilita, aunque le reconoce su ética y su coraje.
A algunos senadores radicales les llamó la atención que Juez agradeciera con tanto énfasis la presencia del ministro de Economía, Amado Boudou, cuando asistió a la Comisión de Presupuesto y Hacienda, donde se dijo de todo con el senador Gerardo Morales.
"Si Boudou te pone en aprietos es que estás flojito de papeles", afirmó ese día después del debate en la Comisión y en referencia a Morales. Juez no cambió de postura frente al DNU sobre el uso de reservas del Banco Central, pero dijo que si Boudou hubiera dado las explicaciones antes, hubieran ahorrado tiempo.
"El DNU lo voto en contra", ratificó en estos días ante una consulta.No le quedaron amigos en el Gobierno pese a que militó en el kirchnerismo.
Siempre dice que es un opositor leal y que ahora todos critican a Kirchner pero que había que animarse a hacerlo cuando estaba en el poder.
La relación se rompió, contó varias veces Juez, cuando él era intendente de Córdoba e impidió que el empresario Cristóbal López instalara en esa ciudad máquinas tragamonedas. "Fui el único pelotudo que denunciaba y me sacaron obra pública, goberné sin un peso y después me robaron la elección", suele repetir en ámbitos privados.
Juez está convencido de que Néstor Kirchner quiere verlo caminar los pasillos de Comodoro Py. Por eso planeó lo que él define un contra golpe político-judicial: se presentó en el juzgado de Bonadío, aunque sólo se entrevistó con el fiscal Gerardo Di Masi; denunciará al ex presidente, y realizó la presentación ante el GAFI.
Está indignado. En las últimas horas varios senadores le sugirieron presentar una cuestión de privilegio en el Senado por el tema de las supuestas cuentas en el exterior. "No muchachos, el honor me lo defiendo solo".
No fue un gesto despectivo porque lo agradeció. Pero prefiere una batalla personal con Kirchner.Mientras se resuelva el tema que más lo preocupa seguirá en su banca. Quiere que el resto de la oposición la semana que viene le saque "la careta" a Carlos Menem. Y dice que hay que estar aunque se pierda seguido la batalla.
"En el Senado hay mucho código secreto", suele decir. Juez no quiere saber nada con cómo hacer para descifrarlo.
Por: Paola Juárez
Fuente: ESPECIAL PARA CLARÍN
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