Señaló que más allá del resultado de la elección municipal, el 30 por ciento de los cordobeses lo votaron para que controle a José Manuel de la Sota, “cosa que Ramón Mestre no hará”, dijo. –¿Vuelve el bipartidismo y el Frente Cívico deja de ser opción electoral en Córdoba?
–Creo que es una lectura equivocada. La UCR nunca dejó de poder estar primera, segunda o tercera. Hoy está tercera en la provincia y primera en la ciudad. Es lo que dijeron los votos. El 7 de agosto la gente puso a los radicales terceros en la provincia y el 18 de septiembre, primeros en las ciudad. La gente decidió que De la Sota gobierne, que Juez sea el opositor y que Mestre sea el intendente. La gente dividió el voto, y más allá del dolor y el costo que esto a uno le traiga aparejado, me parece inteligente: la gente le dio un pedazo de poder a cada uno.
–¿Desde dónde ustedes controlaran al Ejecutivo Provicial?
–Desde la estructuración de una herramienta política como lo es el Frente Cívico, desde mi banca de senador nacional, desde las bancas en Diputados, desde los 13 legisladores provinciales que son la primera minoría de la Unicameral, y desde la Vocalía del Tribunal de Cuentas de la Provincia que son los lugares donde nos puso la gente. Además, seguimos teniendo un plan de gobierno con valores que se oponen a los del delasotismo, por eso los vamos a seguir y a vigilar.
–¿Cómo articulará esta función local con su responsabilidad nacional?
–En los próximos cuatro años seré un senador con altísimo nivel de protagonismo, que para eso fui elegido. Esto es parte, también, de mi autocrítica para replantear a partir de ahí nuestro nivel de posicionamiento. En el Congreso ejerceremos un fuerte nivel de protagonismo en defensa de los intereses del pueblo de Córdoba, como bloque opositor al Gobierno nacional
–Está bien, pero la autocrítica que usted ensaya ¿tiene que ver con que la gente prefirió a otros candidatos y no a los suyos?
–A ver. Yo no voy a ser delasotista porque De la Sota haya ganado el 7 de agosto. No voy a arreglar con algunos grupos económicos para tener una campaña como la que tuvo Mestre. Yo respeto la voluntad popular, pero no me pidan que renuncie a mis banderas porque mis banderas no han tenido la cantidad de votos suficientes. Yo puedo perder una elección pero no la convicción.
